Ansiedad ante los exámenes en adolescentes: cómo acompañar sin aumentar la presión

Por Psicología de a Pie

Si tu hijo está preocupado por un examen, antes de ofrecer soluciones puedes preguntar qué parte de esa evaluación le está costando. Puede querer hablar de la preparación, de algo que no entiende o de lo que espera que ocurra después del resultado.

Vamos a centrarnos en cómo escuchar esa preocupación, concretar el apoyo que necesita y preparar una consulta si la situación os preocupa. Acompañarlo no exige que tengas una respuesta para cada dificultad ni que conviertas la conversación en otra evaluación.

Qué preocupa de este examen

Escoge la evaluación concreta de la que te está hablando y pregunta qué le inquieta. «¿Qué es lo que más te preocupa de este examen?» permite escuchar una respuesta más precisa que asumir que simplemente necesita estudiar más.

Puedes aclarar una expresión que no entiendas: «Cuando dices que va a salir mal, ¿qué estás imaginando que pasaría?». Las preguntas aclaratorias que propone UNICEF sirven como orientación para comprender lo que el adolescente quiere decir, sin buscar una respuesta correcta.

Si aparecen varios asuntos, puedes distinguirlos: la materia, el formato de evaluación, la organización o las expectativas sobre la nota. No hace falta decidir en esa conversación qué causa su preocupación. Saber qué quiere plantear permite preguntar por el apoyo adecuado a esa cuestión.

Qué ayuda y qué comentarios añaden presión

Puedes preguntarle cómo recibe lo que le dices: «Cuando te pregunto cómo vas, ¿te ayuda a hablar o sientes que estoy comprobando si cumples?». Escucha su respuesta antes de dar por hecho que ambos entendéis el comentario de la misma manera.

También puedes revisar comparaciones con hermanos, compañeros u otros resultados. Si quieres expresar interés, puedes hacerlo preguntando por su experiencia y por lo que necesita, sin convertir una nota en una valoración general de la persona.

Por ejemplo, «Quiero saber cómo lo estás viviendo y si necesitas alguna ayuda concreta» abre una conversación distinta de «Con lo que has estudiado, no puedes fallar». Estas frases son ejemplos para revisar tu forma de acompañar, no una fórmula que asegure una reacción determinada.

Si te cuenta algo difícil, puedes reconocer que te lo haya explicado antes de pasar a organizar soluciones. Puedes decirle qué has entendido y dejar espacio para que te corrija.

Conversa sobre organización y apoyos

Pregunta qué apoyo querría recibir y distingue lo que puedes ofrecer de lo que necesita consultar con otra persona. Aclarar una duda sobre la materia puede corresponder al profesorado; resolver una cuestión práctica en casa puede requerir otro acuerdo.

Te proponemos preparar tres notas:

  • Lo que pide: qué ayuda concreta está solicitando.
  • Lo que puedes ofrecer: con qué parte puedes colaborar y qué necesitas aclarar.
  • Lo que sigue pendiente: una pregunta para el centro o un asunto sobre el que falta información.

Puedes preguntarle si quiere que le escuches, que reviséis una dificultad práctica o que le ayudes a formular una consulta. No tienes que supervisar cada momento de estudio para mostrar interés ni prometerle que una organización concreta producirá una nota determinada.

Si acordáis algo, confirma que ambos lo habéis entendido: qué ayuda se propone y qué responsabilidad mantiene cada persona. El acuerdo puede revisarse si no resulta útil o viable.

Qué explicar al consultar por el malestar

Si la preocupación te lleva a solicitar orientación, prepara ejemplos de lo que observas y de lo que el adolescente ha podido expresar. Puedes explicar en qué momentos aparece la dificultad y qué aspectos de su vida cotidiana estáis encontrando complicados.

Lleva también las preguntas del joven y los apoyos que habéis consultado. No necesitas convertir esa información en una etiqueta clínica ni decidir por tu cuenta qué intervención corresponde.

En Psicología de a Pie ofrecemos atención para adolescentes. Si quieres preguntar por las opciones, cuéntanos qué necesitas plantear. El encaje y las condiciones de la cita necesitan confirmación; el primer mensaje puede limitarse al motivo general.

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