Por Psicología de a Pie
Si tu hijo adolescente dice que no quiere ir al instituto, empieza por preguntar qué está viviendo y en qué momentos aparece esa dificultad. Esa frase, por sí sola, no explica la causa ni permite decidir qué respuesta necesita.
En Psicología de a Pie te proponemos ordenar la información que conoces, escuchar lo que él expresa y preparar las dudas que quieras consultar con el centro educativo o con un profesional. No necesitas tener una explicación cerrada para pedir orientación.
Cuándo cuesta asistir y qué expresa el joven
Puedes comenzar con una situación concreta: «Me has dicho que no quieres ir. ¿Qué es lo que más te está costando del instituto?». Después, deja espacio para que explique qué quiere decir con sus propias palabras.
Si puede contarlo, puedes preguntar cuándo aparece la dificultad, qué ocurre antes o qué parte del día le preocupa. No es lo mismo que mencione una asignatura, una relación o una situación que todavía no consigue describir. Esas diferencias sirven para preparar preguntas, sin dar por confirmada una causa.
UNICEF propone interesarse por la perspectiva del adolescente y escuchar sin forzar una explicación que aún no puede expresar. Puedes comunicar que estás dispuesto a escuchar y conservar la pregunta abierta, en lugar de convertir cada respuesta en una discusión.
Explora distintos contextos sin decidir la causa
Te proponemos este mapa para ordenar lo que quieres preguntar. Puedes adaptarlo a lo que el joven vaya contando, sin utilizarlo como un cuestionario que deba completar.
| Contexto que quieres comprender | Una pregunta posible |
|---|---|
| Compañeros y relaciones. | «¿Hay alguna situación con otras personas que quieras contarme?». |
| Aprendizaje y tareas. | «¿Qué parte de las clases o del trabajo escolar te está costando?». |
| Entorno y momentos del día. | «¿Hay un momento o lugar que te preocupe especialmente?». |
| Cómo se encuentra. | «¿Hay algún malestar que necesites explicar o consultar?». |
Evita completar las respuestas por él. Puedes tener una sospecha, pero conviene distinguirla de un hecho observado o de algo que el adolescente haya comunicado. Una dificultad para acudir no confirma automáticamente que exista acoso, falta de interés o un problema clínico.
Si no sabes qué significa una expresión, pregunta antes de interpretarla. «Cuando dices que allí todo va mal, ¿hay algo concreto que quieras explicar?» abre una posibilidad de aclaración sin pedirle que justifique toda su experiencia.
Qué información consultar con tutoría
Puedes preparar una conversación con el centro educativo indicando qué has observado y qué preguntas quieres aclarar. Separa los datos de las interpretaciones: qué dificultad se ha expresado, qué información conoces sobre la asistencia y qué contexto necesitas comprender mejor.
Algunas preguntas posibles son: «¿Qué habéis observado en el centro?», «¿Hay información académica o de convivencia que necesitemos conocer?» y «¿Con quién podemos consultar las dudas que han aparecido?».
Si el joven te ha contado algo, conserva la diferencia entre sus palabras y tu interpretación al explicarlo. Tampoco necesitas convertirte en investigador de compañeros o familias para iniciar una consulta con las personas responsables del centro.
Los procedimientos educativos concretos deben aclararse con sus responsables. Esta conversación de preparación no determina qué medida de asistencia o intervención corresponde.
Cuándo pedir una valoración
Si la situación te preocupa, te falta información o no sabes cómo acompañarla, puedes solicitar orientación y explicar lo que conoces. Lleva ejemplos de cuándo aparece la dificultad y qué ha podido expresar el adolescente, sin tener que presentarlo como un diagnóstico.
Puedes preguntar qué información necesita el profesional para valorar la situación y qué dudas conviene aclarar con el centro u otro recurso. Evita convertir un castigo o una discusión sobre obediencia en la única respuesta a una dificultad que todavía estás intentando comprender.
Puedes conocer nuestra atención para adolescentes y consultarnos por lo que necesitas plantear. El primer mensaje puede indicar el motivo general y las dudas sobre la atención. El encaje y la cita necesitan confirmación con el equipo.