Por Psicología de a Pie
Descubrir que tu hijo ha bebido puede dejarte con enfado, preocupación y muchas preguntas. Antes de buscar explicaciones, distingue si necesita asistencia ahora o si podéis preparar una conversación posterior.
Si tras beber no responde o pierde el conocimiento, llama al 112, no lo dejes solo y sigue las indicaciones profesionales. Permanece acompañándolo si es seguro hacerlo. La guía para familias del Gobierno de La Rioja, edición 2024, página 19 indica pedir asistencia urgente ante la pérdida de conocimiento. No esperes a «hablarlo mañana» ni a una cita psicológica.
Primero, la seguridad; después, buscar un momento para hablar
El Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana explica el acceso a asistencia a través del 112. Comunica dónde estáis y el estado que observas; sigue las instrucciones del personal que te atienda.
Una conversación familiar no permite determinar la gravedad por la cantidad que crees que ha bebido. Tampoco es el momento de exigir explicaciones mientras puede necesitar atención sanitaria.
Cuando no se trate de una situación urgente, busca un momento en el que pueda mantenerse el diálogo. Puedes reconocer tu preocupación y preparar qué quieres entender, en vez de intentar resolver todas las dudas en una sola charla.
Ordena lo que sabes y lo que sigue siendo una sospecha
Separa observaciones directas, información que te ha llegado y preguntas pendientes. Por ejemplo, haber recibido un comentario de otra persona no equivale a haber presenciado lo ocurrido.
Te proponemos preparar una nota breve:
| Punto de partida | Pregunta que puedes plantear |
|---|---|
| Lo que has observado directamente. | «Quiero entender qué pasó en esa situación». |
| Lo que te han contado. | «Me ha llegado esta información y quiero escuchar tu perspectiva». |
| Lo que te preocupa ahora. | «¿Hay algo que necesites contarme o para lo que necesites ayuda?». |
La nota sirve para ordenar tu conversación, no para reunir pruebas contra él. Un episodio no permite diagnosticar una adicción, y una sospecha tampoco debe presentarse como una certeza.
Abre la conversación sin humillar ni banalizar el consumo
El Ministerio de Sanidad recomienda hablar abiertamente sobre el alcohol con los adolescentes, más allá de prohibir o reñir. Su recomendación para menores es no consumir alcohol.
Puedes expresarlo con una frase como esta: «Me preocupa lo que ha ocurrido y tu seguridad. Quiero escucharte y entender qué necesitas, sin quitar importancia al consumo». Después, deja espacio para su respuesta.
Pregunta qué ocurrió, cómo volvió a casa y si hubo alguna situación para la que necesitara ayuda. Escucha sin insultos, comparaciones o etiquetas sobre qué clase de persona es. Si menciona una emoción, puedes reconocerla sin dar por buena cualquier conducta asociada.
Hablar de seguridad no exige acordar una cantidad aceptable para un menor. Tampoco necesitas imponer un castigo universal para demostrar que estás tomando en serio la situación. Puedes explicar qué te preocupa y qué cuestiones requieren orientación profesional.
Acordad cómo pedir ayuda y cómo continuar hablando
Podéis aclarar a qué adulto llamar ante un imprevisto y qué contacto alternativo utilizar si no consigue localizarlo. Comprueba que el acuerdo sea concreto y comprensible, sin prometer que toda persona estará siempre disponible.
También puedes proponer otra conversación para retomar lo que haya quedado pendiente. Por ejemplo: «Quiero que sigamos hablando de esto y que podamos consultar las dudas que no sabemos resolver».
La guía para familias citada aconseja escoger un momento adecuado, evitar el interrogatorio y solicitar ayuda de profesionales de la salud. Mantener abierta la conversación no significa esperar a que una preocupación empeore antes de consultar.
Qué orientación sanitaria y apoyo podéis consultar
Si te preocupa el consumo o lo ocurrido después, puedes acudir a pediatría o medicina de familia y preguntar por los recursos de prevención que correspondan. Explica los hechos conocidos y las dudas actuales, sin esperar a poder identificar un trastorno.
Puedes consultar también cómo estás viviendo tú esta situación y qué apoyo necesitas para acompañar a tu hijo. Las necesidades sanitarias y la adecuación de cada recurso deben valorarse; una oferta general para adolescentes no confirma que cubra todas las situaciones relacionadas con alcohol.
En Psicología de a Pie ofrecemos atención para adolescentes y familias. Cuéntanos el motivo general y pregunta por las opciones de atención. La posibilidad de atender la situación y la cita requieren confirmación. Este contacto no sustituye la asistencia urgente del 112.