Por Psicología de a Pie
Si estáis preparando una primera consulta psicológica para un adolescente, podéis empezar por separar sus preguntas de las preocupaciones de la familia. Ambas perspectivas pueden tener un lugar en la información que queráis plantear, aunque no coincidan en todo.
En Psicología de a Pie te proponemos unas notas opcionales y varias cuestiones prácticas para consultar antes de acudir. El objetivo es ordenar lo que necesitáis explicar y aclarar la participación, sin preparar una versión única que el joven deba repetir.
Las preguntas del joven y las preocupaciones de la familia
Puedes preguntar al adolescente qué querría saber sobre la consulta y si quiere anotar alguna duda. Puede interesarle quién le atendería, cómo plantear algo difícil o qué tendría que conocer antes de decidir cómo empezar.
Prepara después tus propias preguntas como familiar. ¿Qué te preocupa? ¿Qué has observado? ¿Qué orientación necesitas para acompañar la situación? Intenta que tus notas expresen tu perspectiva, sin completar por él lo que crees que tendría que decir.
Te proponemos dos fichas separadas:
| Preguntas que el joven quiera preparar | Preguntas del familiar |
|---|---|
| ¿Qué quiero saber sobre el encuentro? | ¿Qué necesito consultar sobre la atención? |
| ¿Hay algo que me cuesta explicar? | ¿Qué he observado y qué no comprendo todavía? |
| ¿Qué prefiero preguntar al profesional? | ¿Qué dudas tengo sobre mi participación? |
Puedes dejar filas en blanco y mantener las notas sin un intercambio previo obligatorio. No se trata de que ambas fichas lleguen a las mismas conclusiones.
Diferencia lo observado de lo que estás suponiendo
Para preparar tu explicación, escoge uno o varios hechos que recuerdes. «Hemos dejado de hablar de este asunto» o «Nos ha dicho que le cuesta esta situación» permite describir algo concreto. «No quiere mejorar» atribuye una intención que conviene no presentar como un hecho.
Puedes añadir cuándo lo has observado, qué ha expresado el adolescente y qué pregunta te genera. Si no recuerdas con precisión una fecha o hay aspectos sobre los que no tienes información, déjalos señalados como dudas.
UNICEF propone escuchar la perspectiva del adolescente y comprobar qué quiere expresar. Puedes aplicar esa orientación al preparar la consulta: distingue sus palabras de tu interpretación y evita convertir las notas en una lista de acusaciones.
Consulta cómo se organizará la participación
Antes de acudir, pregunta quién debería asistir y qué información necesita el equipo para valorar la atención. El nombre del servicio no resuelve por sí solo cómo se organizará un encuentro concreto.
Puedes plantear preguntas como estas:
- «¿Quién participaría en la primera cita y cómo lo aclaramos?».
- «¿Qué cuestiones prácticas necesita conocer el adolescente?».
- «¿Cómo podemos explicar las perspectivas del joven y de la familia?».
- «¿Qué dudas sobre la participación debemos resolver antes de confirmar?».
Si hay necesidades de acceso o comunicación, comunícalas y pregunta por las opciones reales. También puedes señalar que el joven o la familia tienen expectativas diferentes, para que esa información se tenga en cuenta al valorar cómo empezar.
Aclara las dudas sobre el encuentro antes de explicárselo
Si tu hijo pregunta si estará a solas, qué se comunicará a la familia o si habrá algún documento después, puedes llevar esas preguntas al equipo. Es preferible aclararlas con los responsables que responder prometiendo un funcionamiento que todavía no conocéis.
Puedes decirle qué has podido confirmar y qué sigue pendiente. Por ejemplo: «He consultado esta cuestión y esta otra tendremos que preguntarla directamente». Eso evita presentar una suposición como parte ya acordada de la atención.
Puedes conocer nuestra atención para adolescentes y plantearnos las preguntas que necesitáis aclarar. En el primer mensaje puedes indicar el motivo general y las dudas de participación, sin adjuntar un relato íntimo completo. La cita y sus condiciones necesitan confirmación.