Cuando funcionas, pero ya no estás
Hay personas que llegan diciendo que ya no se toman las cosas a pecho. Que han aprendido a pasar de todo. Que nada les afecta demasiado.
Pero cuando se detienen un momento, lo que aparece no es calma. Es vacío.
Un vacío difícil de explicar: no hay una tristeza clara, ni una crisis evidente. La vida sigue funcionando, las responsabilidades se cumplen, incluso todo “va bien”.Y aun así, algo no está.
Este artículo no habla de debilidad ni de falta de gratitud. Habla de una experiencia cada vez más común: desconectarse para poder seguir, y confundir esa desconexión con fortaleza.
“Paso de todo”… ¿o me he desconectado de mí?
Aprender a que las cosas no te afecten puede parecer un logro. Especialmente si antes todo dolía demasiado. Pero hay una diferencia importante entre:
- regular lo que sientes
- y dejar de sentir para no desbordarte
Cuando la intensidad emocional ha sido alta durante mucho tiempo, el sistema nervioso busca una salida. A veces no es el llanto ni la ansiedad. A veces es el apagado.
No sentir se convierte en una forma de supervivencia. Desde fuera parece equilibrio.
Desde dentro se vive como lejanía.
Cuando el vacío no tiene una causa clara
Muchas personas buscan en internet:
- por qué me siento vacío si no me falta nada
- cómo hacer que nada me afecte emocionalmente
- por qué me afectan tanto las cosas o ya no me afectan nada
Y lo que encuentran suele quedarse corto. El vacío emocional no siempre viene de una pérdida reciente. A menudo tiene que ver con haber aprendido muy pronto a no necesitar, a no molestar, a sostenerse solo.
Con el tiempo, esa adaptación pasa factura:
- dificultad para disfrutar
- sensación de ir en piloto automático
- desconexión del cuerpo y de la emoción
- cansancio vital sin diagnóstico
Del “me lo tomo todo a pecho” al “ya no siento nada”
Muchas personas que hoy dicen “paso de todo” fueron antes personas muy sensibles.
Personas a las que todo les afectaba demasiado.
No dejaron de sentir porque quisieran. Dejaron de sentir porque no podían seguir así. El problema no es haber aprendido a protegerte. El problema es quedarte a vivir ahí.
El cuerpo sí sabe que algo falta
Aunque la mente diga “estoy bien”, el cuerpo suele mostrar otra cosa:
- apatía
- falta de energía
- tensión constante
- dificultad para relajarse
- sensación de ir siempre en automático
El cuerpo no se desconecta por completo. Solo espera a que haya un espacio seguro para volver a hablar.
Y ahí es donde muchas personas empiezan a preguntarse si necesitan ayuda psicológica, aunque no sepan ponerle nombre a lo que les pasa.
ORIGEN: volver sin forzarte
En ORIGEN no se trata de empujarte a sentir más, ni de desmontar defensas a la fuerza.
Se trata de volver poco a poco al contacto contigo, respetando el ritmo con el que aprendiste a sobrevivir.
El vacío no es un fallo.Es una señal.
Una señal de que hubo partes de ti que tuvieron que quedarse atrás para que pudieras seguir adelante.
No se trata de empezar de cero
Muchas personas creen que volver a sentir implica romper con todo. No es así.
No se trata de empezar de cero, sino de continuar desde un lugar más verdadero.
De dejar de vivir solo desde la cabeza y volver a habitar el cuerpo, la emoción, la experiencia.
Acompañar este proceso no es acelerar el cambio, sino sostenerlo.
Psicología de a Pie · Acompañamiento consciente
En Psicología de a Pie acompañamos a personas que no están rotas, pero sí desconectadas. Personas que funcionan, pero ya no se sienten.
Trabajamos desde ORIGEN, en procesos individuales y grupales, respetando la historia, el cuerpo y el momento vital de cada persona.
Si al leerte algo se ha movido —aunque no sepas exactamente qué—, puede ser un buen momento para escucharlo.
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