Cuando cuidarte se siente mal
Hay personas que saben que están cansadas. Que necesitan parar. Que no pueden seguir igual. Pero cuando intentan cuidarse, algo dentro se revuelve. Aparecen pensamientos como:
- “No debería quejarme”
- “Ahora no es el momento”
- “Hay gente que me necesita”
- “No puedo pensar solo en mí”
Aquí no hay falta de conciencia. Hay culpa.
1. La culpa no aparece porque cuidarte esté mal
La culpa no surge porque el cuidado sea incorrecto. Surge porque cuidarte rompe una norma interna. Muchas personas aprendieron que:
- cuidarse era secundario
- descansar era un lujo
- pensar en uno mismo era egoísta
- el valor estaba en estar disponible
Desde ahí, ponerte en primer lugar se siente peligroso, aunque sea necesario.
2. Cuando el cuidado se confunde con abandono
Para quien ha sostenido mucho, cuidarse puede vivirse como abandonar. Aparecen miedos como:
- “Si no estoy, todo se cae”
- “Si paro, decepciono”
- “Si me cuido, dejo de ser quien soy”
Aquí el cuidado no está prohibido por fuera, sino por dentro. No es una decisión consciente: es lealtad emocional.
3. El cuerpo pide cuidado antes que permiso
Aunque la mente dude, el cuerpo ya está hablando:
- cansancio persistente
- tensión que no cede
- dificultad para descansar
- ansiedad de fondo
- desconexión emocional
El cuerpo no pide explicaciones. Pide cuidado real.
4. Cuidarte no es dejar de cuidar a otros
Uno de los grandes malentendidos es pensar que cuidarte implica cerrarte. Cuidarte no es:
- desaparecer
- dejar de querer
- volverte frío/a
- romper vínculos
Cuidarte es dejar de hacerlo todo a costa de ti. Cuando te cuidas, el vínculo no se rompe. Se recoloca.
5. Empezar a cuidarte sin exigirte hacerlo perfecto
Cuidarte sin culpa no empieza con grandes decisiones. Empieza con gestos pequeños y sostenibles:
- escuchar tu cansancio
- decir no a tiempo
- parar sin justificarte
- darte espacio sin explicarte
No necesitas hacerlo bien. Necesitas permitírtelo.
6. ORIGEN: cuidarte sin romperte por dentro
En ORIGEN acompañamos procesos donde el mayor obstáculo no es saber qué necesitas, sino atreverte a dártelo. ORIGEN ayuda a:
- sostener la culpa sin obedecerla
- regular la autoexigencia
- volver al cuerpo como guía
- cuidarte sin perder tu identidad
Para cerrar este punto…
Cuidarte no te convierte en egoísta. Te devuelve a un lugar donde puedes estar sin agotarte. La culpa no desaparece de golpe. Pero puede dejar de mandar. Y ese es un cambio profundo.
Psicología de a Pie · Acompañamiento consciente
En Psicología de a Pie acompañamos procesos donde aprender a cuidarte implica revisar culpas, lealtades y exigencias internas.
Desde ORIGEN, ofrecemos procesos individuales y grupales para ayudarte a cuidarte sin romperte por dentro.
Ver cómo trabajamos ORIGEN · Procesos individuales y en grupo