Aprender a respetarte respetando a tu pareja trabajando el compromiso, la involucración, la resistencia y el amor
Razones por las que hacer terapia
- Falta de comunicación
- Problemas sexuales
- Celos
- Dependencia emocional
- Infidelidades
- Baja autoestima


¿Cuál es el enemigo de las parejas?, La ruptura
Digamos una obviedad: Nadie quiere vivir una ruptura de pareja. Atravesar una es similar a vivir un duelo, que puede ser tan doloroso como el de una muerte cercana o incluso más…
Sin embargo, hay situaciones en las que la amenaza de romper nos acecha, y de repente, nos asaltan las dudas sobre si valdrá la pena atravesar ese sufrimiento o si luchar por ese amor que empieza a hacer aguas.
Tal vez la historia de Carlos puede arrojar un poco de luz a estas cuestiones:
Viernes noche en un bar. Carlos se reúne con los amigos de siempre para tomar algo y echar unas risas. Hace muchísimo tiempo que no se ven y sabe que saldrá la pregunta:
¿Oye, qué tal con Elena? ¿Por qué no ha venido?
Pongámonos en contexto: Carlos se había casado cuatro veces y había pasado por tres divorcios. Elena, su pareja actual. Él es un hombre de relaciones formales y poco amigo de aventuras, rollos de una noche y convivencias exprés. Quería a Elena con locura pero hacía tiempo que su relación se había enfriado, tenían conflictos constantes, y la idea del cuarto divorcio empezaba a asomar.
Así se lo comentó a sus amigos con cierta prudencia y una sonrisa forzada. Las risas y comentarios de sus amigos le hicieron sentir aun más su fracaso.
Mientras, seguían con la ronda de preguntas:
¿Y tú qué tal, Miguel? ¿Estás con alguien ahora?
Miguel siempre había sido un don juan, no se había casado nunca y había tenido como veinticuatro convivencias. Entonces los comentarios fueron todo lo inverso. Con cierto tono de heroicismo, Miguel contaba su última conquista y todos aplaudían con halagos.
Y Carlos sintiendo aun más su fracaso, se abstrajo por un instante de su mesa.
En la mesa de al lado había una pareja monísima. Ella le recorría con la mano el muslo a él, y él le tocaba el pelo a ella. Carlos miraba el brillo en sus ojos jóvenes, y notaba cómo no podían despegarse el uno del otro. Hacía tanto tiempo que esa sensación se había evaporado en su matrimonio…
-¿Puede ser que el deseo y la líbido se evaporen así de repente? ¿Hacerse mayor y estar casado era esto?-
Volvió la vista a su mesa, donde estaban Jose y Celia. Pareja desde el colegio.
Sentía una admiración inconfesable por esas relaciones que, como aquellos dos amigos, siguen juntos tras muchos años, superan problemas, trabajos ingratos, ganancias de peso, familiares entrometidos, penurias, rutinas, hijos… y todavía cuando se miran queda algo de fuego pasional.
-Me siento estafado- Piensa Carlos. -¿Hay algo que se me está escapando?-
Bien. Que Carlos se sintiese estafado con su historial amoroso es Lógico y normal. Que había cosas que se le escapaban lo comprendió más tarde cuando, tras esa noche habló con Elena, buscaron un profesional por internet e iniciaron una terapia de pareja. Pero esa historia es para otro día.
Lo que quiero que entiendas tras esta historia es que sin darnos cuenta, hemos sometido las relaciones a la lógica capitalista.
Por eso aplaudimos a quienes como Miguel, coleccionan parejas, como ropa, como viajes. Cuantos más y más llamativos, mejor. Vamos a por el amor como si fuéramos de compras: buscando las mejores prestaciones al mínimo coste. Tras falsas afirmaciones de liberación nos deshumanizamos al no preocuparnos por las personas con las que intercambiamos intimidad. Hemos interiorizado el discurso individualista. Y a la vez anhelamos y aspiramos a un romance duradero y sólido como el de Jose y Celia.
Esto promueve frustración entre quienes desean mantener una pareja estable: el objeto no nos satisface del todo, nos aburre. Alrededor todo parece más emocionante. Y enseguida nos sumamos otro fracaso más y pensamos que ya tenemos que desechar esa relación.
Pero en nuestra opinión, si sigues amando a tu pareja no deberías dejar de formarte, de intentarlo.
Y hablamos de formar o aprender porque es común tener en mente que las relaciones han de fluir solas, sin ningún esfuerzo. Y esto es un error.
Hay que cuidar la relación todos los días.
Todos.
Igual que desarrollarse uno mismo.
El enamoramiento inicial es fácil, mantener una relación estable no es lo difícil, solo hay que aprender.
Así que estoy segura de que cualquiera puede y debe aprender a diario.
¿Es lo que se hace?
Pues alguna vez, pero normalmente, no. Por eso hay tantas parejas que fracasan.
¿Cuál es el origen de los problemas de pareja?
En las relaciones sentimentales se ponen de manifiesto nuestros deseos, anhelos e ideales, también nuestras necesidades, carencias y dependencias (en forma de miedos). Tenemos tendencia a creer que el otro es el que tiene que cambiar, que sus defectos de carácter son lo que tienen que corregirse. Queremos que el otro sea como nosotros deseamos que sea, como nos imaginamos que tiene que ser la pareja ideal, que encaje como un guante con nuestra naturaleza y personalidad. Nos inventamos al otro sin darnos cuenta.
Crisis en pareja, cambio inevitable
Una crisis de pareja no conduce inevitablemente a la separación o ruptura. La palabra «crisis» significa «cambio inevitable» así como la palabra «problema» significa «algo que tiene que ser revisado«. Los conflictos de pareja son grandes oportunidades para crecer, para ser mejores personas en compañía de otro ser humano.
Señales y síntomas de conflicto en la pareja
- Los celos infundados (inseguridad personal, miedo a perder la pareja)
- La pérdida de confianza (recelo a la hora de abrirse al otro)
- Las infidelidades ( pérdida del respeto, inseguridad e insatisfacción)
- La falta de comunicación (dificultad para comunicarse de corazón a corazón)
- La dependencia emocional (la necesidad patológica del otro por parte de un miembro de la pareja)
- La baja autoestima (de uno de sus miembros o de ambos)
- Las expectativas no cumplidas por la pareja (cómo esperamos que sea la pareja que no es)
La tensión en la convivencia se hace cada vez más evidente y la decepción y la frustración se instalan poco a poco en nuestro corazón al descubrir que, una relación no se sostiene sólo por el mero hecho de tener sentimientos.
¿Cómo arreglar una relación de pareja en crisis?
Estar abiertos y receptivos ante las crisis y los conflictos que de ellas surgen es una buena forma para descubrir, aprender y crecer desde la incomodidad que implica que las cosas no sucedan exactamente como habíamos imaginado. No crecemos en la comodidad, estar cómodamente incómodos en las relaciones íntimas o sentimentales no implica en si mismo que seamos felices. En la comodidad buscamos la seguridad, sentirnos incómodos no es malo, ni negativo es reflejo de pequeñas y/o grandes crisis que llaman la atención sacando tarjeta amarilla y/o roja para poner orden en aquellos aspectos tóxicos entre los dos miembros de la pareja.
¿En qué me puede ayudar ir al psicólogo y/o hacer terapia de pareja?
Una relación de pareja tiene que ser un motor de impulso constante hacia la libertad y el respeto por la naturaleza y personalidad de cada una de las partes. Iniciar una terapia para superar las crisis y/o los conflictos de pareja nos permite ver los problemas en este ámbito de otra manera. Aprendemos en las sesiones de terapia a ver las relaciones sentimentales de otra manera. El respeto mutuo es la base en la que se asienta una relación madura, estable y duradera en el tiempo. La comunicación en pareja construye puentes y derriba fronteras.