La preocupación no elimina el dolor del mañana, si no la fuerza del hoy
Creo que tengo ansiedad, ¿necesito terapia?
Si has aterrizado en esta página, es probable que pienses que sufres de ansiedad. Este trastorno se ha convertido en el gran protagonista de nuestro tiempo. De hecho, diariamente hacemos terapias con personas que sufren ansiedad y algunos de ellos llegan aquí habiendo ya probado controlarla mediante diferentes métodos sin éxito.
Nuestra vocación es evaluar, tratar y brindar el mejor tratamiento posible para cada persona, ya que la ansiedad no tiene una forma definida, sino que se manifiesta de manera diferente en cada uno de nosotros, y algunas veces deriva o puede dar comienzo a algún otro problema de salud mental.
Antes de seguir, me gustaría aclarar que, si bien es cierto que la ansiedad es un trastorno generalizado, muchas veces llamamos así a reacciones que no son realmente ansiedad, como lo son el estrés, el agobio o el nerviosismo.


Entonces, ¿qué es la ansiedad?
Bien, llegados a este punto he de aclarar que la ansiedad por sí misma no es algo malo, sino todo lo contrario, el sistema que desata el sentimiento de ansiedad nos ha ayudado históricamente a sobrevivir reaccionando al encontrarnos ante un peligro. Este sistema de defensa se activa ante un peligro inminente. Sin embargo, se convierte en una patología cuando este sistema se activa sin causa aparente, por situaciones cotidianas o persiste demasiado en el tiempo, dificultando la vida diaria de quien la padece.
Estos sentimientos de ansiedad y pánico interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados con respecto al peligro real y pueden persistir durante mucho tiempo. Y la solución no puede ser evitar ciertos lugares o situaciones.
Los síntomas pueden comenzar en la niñez o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta. Se puede manifestar como trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social, fobias específicas o trastorno de ansiedad por separación e incluso varios de ellos.
Síntomas de la ansiedad
Como mencionamos anteriormente, la ansiedad tiene diferentes tipos de manifestaciones. Una persona con ansiedad puede tener síntomas físicos y llegar al punto de un ataque de pánico donde siente que no es capaz de respirar y necesita atención médica. También puede darse el caso contrario, donde una persona con ansiedad puede estar sumida en un estado total de apatía donde parece que nada le afecta. Algunos de mis pacientes definen la ansiedad como una prolongación de sí mismo, de la cual no se pueden librar en los peores ni en los mejores momentos, recordando todo lo que puede salir mal.
Lograr identificarla en ocasiones es más complicado que pasar de ella. Lo ideal es que cuentes tus síntomas a un profesional y te ayuda a identificar si puedes estar sufriendo de ansiedad. Nosotros hemos preparado algunos artículos que pueden servirte como guía para saber si sientes algunos de los síntomas físicos o emocionales de la ansiedad.
¿Qué causa la ansiedad?
Una de las principales cuestiones a la hora de hacer terapia para la ansiedad es descubrir qué la está causando y cuáles son sus activadores. Gran parte de la terapia consiste en conocerse a uno mismo. Desde ahí todo el trabajo que hagamos será fértil.
Siendo generalistas, la ansiedad, así como el miedo, generalmente se desencadena por la anticipación de resultados negativos y situaciones donde uno espera estar incómodo o tenso.
Sin embargo, las causas del trastorno de ansiedad casi siempre son aún más complejas. Hay muchas combinaciones diferentes de factores que pueden llevar a este temor y síntomas, como traumas pasados o patrones de pensamiento infundados.
¿Existe un tratamiento para la ansiedad?
La buena noticia es que sí, existen diferentes formas de tratar la ansiedad. Una de las mejores maneras de lidiar con la ansiedad es con la ayuda de un terapeuta, que te ayudará y estudiará tu caso en particular y te ayudará a desarrollar un plan de tratamiento específicamente adaptado a tu situación y necesidades. Cada ansiedad es única, y no hay una fórmula que sirva para todas las personas.