Dejar de ambicionar lo que no se tiene y los atajos para conseguirlo.
¿Qué es la adicción al juego o ludopatía?
La terapia para tratar y superar la adicción al juego apostando dinero es fundamental si el adicto quiere recuperar su vida y su integridad como persona. El funcionamiento de la persona adicta al juego suele ser diferente al de otras adicciones. La ludopatía (si no ha habido consumo de sustancias antes de jugar) no te conduce a perder la consciencia. El remordimiento y el sentimiento de culpa martillean una y otra vez la mente del jugador adicto que vive y recuerda cada paso de sus actitudes dirigidas por la ceguera de jugar a toda costa. Sin anestesia de sus sentidos por consumo de drogas (alcohol, cocaína etc.) el adicto al juego está perdido, ahogándose en cada detalle del escenario de juego. Viéndose a él mismo sin capacidad para pararse, para decir «no» a su impulso irrefrenable de jugar, a la vez que, percibe sin poder remediarlo el daño que está causando. La vida del ludópata se convierte en un infierno. Luchar constantemente contra su propio instinto primario e impulsivo se convierte en un sin sentido.


Te preguntas, ¿Cuál es el perfil del ludópata? Puede que te sorprenda la respuesta si sigues leyendo…
Te contaré brevemente la historia de Mª Carmen para que lo entiendas. Qué le condujo a ella a convertirse en una adicta al juego:
Para empezar fue su marido, Pedro, y no ella, el que tomó la decisión de llamar (un lunes del mes de octubre) a la consulta de la terapeuta especialista en adicciones que le recomendó un amigo que también había tenido problemas de adicción (en este caso a sustancias).
Mª Carmen cuenta que le costó la vida sincerarse en consulta. Trataba de explicarse sin dejar de mira al suelo (le costaba mirar a los ojos del terapeuta). Estaba tan avergonzada y asustada al mismo tiempo (por los estragos que había causado la adicción al juego en sí misma y en su familia) que hacía verdaderos esfuerzos para no tartamudear mientras se confesaba ante su terapeuta.
Se desahogaba diciendo: «Sentirme escuchada y no juzgada me ayuda» mientras suspiraba sin parar tratando de no ahogarse por la ansiedad que le oprimía el pecho (sin darle ni un segundo de tregua).
Intentaba recordar qué fue lo que la empujó a jugar y cuándo fue la primera vez que apostó dinero en los juegos de azar online desde el móvil.
Explicaba con la mirada perdida en su pasado: Soy una mujer casada y tengo tres hijos, dos son gemelos (tienen 2 años) y la tercera de 7 años. Mi marido es soldador y trabaja fuera toda la semana. Yo trabajaba como administrativo en una empresa de alimentación. Me quedé de sorpresa embarazada (no estábamos buscando tener más hijos). La noticia me cayó como un jarro de agua fría porque el aborto no entraba en mis planes. Esta noticia se sumó en realidad a la que unos días antes había recibido por parte de su jefa. La empresa se trasladaba a otra población y ella se tendría que desplazar muchos kilómetros cada día.
Pensó: ¡Joder, parece que me han echado mal de ojo! la realidad la golpeaba como un mazo golpea un muro.
La ansiedad empezaba a no dejarla respirar la mayor parte del día.
Las cosas se complicaron cuando en una revisión médica le dijeron que llevaba gemelos.
La cuestión es que Mª Carmen se despidió de la empresa, dio a luz a sus gemelos y paso a ser ama de casa las 24 h del día.
Recuerda entre sollozos que le venía grande la situación, que no daba a vasto con la casa, los gemelos y su hija mayor que también necesitaba atención. Y un día de esos (que todo lo ves negro) se le ocurrió apostar a los juegos de azar online 10 € para intentar evadirse de su actual situación de vida que para ella era poco más que deprimente.
La plataforma de juegos de azar online le regaló 10 € por ser la primera vez que apostaba.
Lo peor que me pudo pasar, dice amargamente, fue ganar; el subidón fue tan grande (sentía que algo si había hecho bien) que desde ese momento todos los días buscaba la forma de poder jugar.
Cuenta que las noches eran al principio su refugio, luego las mañanas cuando sus hijos estaban en la guardería y en el colegio respectivamente.
Le reconcomen los hechos y se lamenta diciendo: Yo gestionaba las cuentas de casa y llegó un momento que estaba tan enganchada al juego online que dejé de pagar algunas facturas, las cuotas de la hipoteca peligraban, pedía dinero a mis padres poniendo mil excusas, las tarjetas de crédito estaban temblando y yo no podía dejar de jugar, y de perder, porque la obsesión por recuperar lo perdido me mantenía enganchada tratando de sacar dinero de debajo de las piedras si hacía falta.
Mi marido confiaba en mí. Yo creía ser una mujer cabal, pero, no podía reconocerme en la mujer en la que me había convertido. Me engañaba a mi misma creyendo que jugar aliviaba mi dolor y sufrimiento, todo lo contrario, lo acentuaba.
¡Era una adicta, una ludópata!
Y ahí no acaba todo, llegué a pedir préstamos falsificando la firma de mis padres e incluso le robé la tarjeta a una amiga.
Estaba fuera de control.
Esta mujer, sencilla, sin mayor pretensión en su vida que la de vivir sin grandes lujos, pero, tranquila con su familia, ahora se encontraba realizando un programa para superar su adicción al juego o ludopatía, y a la espera de ser citada por el juzgado acusada de falsificar la firma de su amiga que la denunció.
Grita ¡nunca me habría imaginado que un gesto aparentemente tan inocente destrozaría mi vida!
¿Pero qué habría pasado si su marido o ella misma no hubieran decidido en un momento de dolor y caos pedir ayuda?
Imagínatelo, a veces creemos que ya no se puede sufrir más de lo que lo estamos haciendo, pero, el caos y la destrucción no tiene límites si no permitimos que nos ayuden.
¿Cuáles son las consecuencias de la adicción al juego?
El precio a pagar siempre es muy alto porque el adicto al juego se juega su salud, se juega a su pareja, se juega a su familia e incluso a su trabajo:
- La depresión a medio y largo plazo
- Arruinarse y/o arruinar a los familiares económicamente
- La pérdida de amistades y familia
- La separación matrimonial
- Estados prolongados de mal humor y crisis emocional
- La posible pérdida del trabajo y/o estudios hacen tambalear al adicto
- El abandono de las actividades de ocio es progresiva
Juegos «online», la principal adicción entre los adolescentes
La industria del juego avanza imparable. Las nuevas formas de jugar; apuestas deportivas, juego online, juegos en la telefonía móvil etc… están de moda, son de fácil acceso y están al alcance de los más jóvenes. El incremento de de las adicciones por este motivo es la consecuencia, el crecimiento estadístico de adictos adolescentes se dispara porque si algo tiene el adolescente es un móvil entre las manos la mayor parte del tiempo. En esta etapa de desarrollo vital los chavales son muy influenciables, la falta de referentes claros y valores esenciales los predispone a buscar formas de entretenimiento y diversión así como de intentar ganar dinero rápidamente y sin esfuerzo.
¿Se puede superar la adicción al juego sin tratamiento?
La ludopatía es una patología. Los síntomas de esta adicción se manifiestan por la incapacidad para controlar los impulsos de jugar apostando dinero.«La adicción es la enfermedad de la mentira, el engaño y la manipulación». El adicto al juego o ludópata se miente y se manipula primero así mismo para tratar de convencerse de que controla sus ganas y deseos irrefrenables de jugar. Difícilmente se puede dejar la adicción al juego sin realizar una terapia o tratamiento de adicciones.