Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Saber vivir sin falsos solucionadores de problemas

Adicción al alcohol o alcoholismo

La terapia para dejar de consumir alcohol es imprescindible en la recuperación de un adicto al alcohol. El alcohol es la droga social por excelencia . No suele haber consciencia de enfermedad en la persona alcohólica hasta que no da el paso de decir “tengo un problema”. Cuesta porque «el beber» es una actitud socialmente aceptada. “El alcohol es la puerta de entrada de muchas drogas”. La falsa sensación de seguridad, de control, de desinhibición que genera el alcohol provoca que pensemos que por hacerse, por ejemplo, un tiro, no pasa nada, que un día es un día.

¿Qué hace a una persona alcohólica?

Las estadísticas nos muestran que entre el 60 y el 70 % de los chavales menores de 14 años han coqueteado con el alcohol. Aumentando por este motivo los ingresos hospitalarios por comas etílicos, entre otros. Relacionarse con el alcohol a tan temprana edad pone en peligro a los más jóvenes, los predispone a desarrollar una adicción al alcohol en el futuro. La adicción no es consecuencia inevitable del consumo, porque hay personas que se enganchan y otras que no. Diferentes factores como son la educación, entorno, cultura y experiencias de vida personales son el caldo de cultivo de una posible adicción. La genética (antecedentes familiares de consumo) juega un papel importante en el desarrollo de esta patología.

¿Cómo detectamos que tenemos un problema con el alcohol?

  • Incapacidad para limitar la cantidad de alcohol que se ingiere
  • Intentos fallidos de reducir la cantidad de alcohol que se consume
  • Perder parte del tiempo bebiendo alcohol o recuperándose de la resaca del consumo
  • Si observamos cambios de humor sin motivo
  • Beber por las mañanas antes de ingerir ningún alimento
  • Si generamos gastos excesivos

La familia de un alcohólico

La familia de una persona con adicción al alcohol sufre las consecuencias de esta enfermedad de forma simultánea. Los familiares (padres, pareja, hijos…) al igual que el propio adicto, no suelen ser consciente de que la  forma de beber que tiene su familiar es patológica. Se encuentran ante una patología muy compleja y complicada. Este desconocimiento genera estados de ansiedad, confusión, duda y miedo. Psico-emocionalmente  los familiares necesitan recibir el apoyo y la guía necesaria para poder comprender y abordar el problema de forma saludable.

La convivencia con un adicto al alcohol conduce a patologías coalcohólicas

El desequilibrio psicológico y emocional conducen al sentimiento de culpa, la desesperación y la desconfianza secuestran al familiar que se hace más y más dependiente y corre el peligro de caer en depresión. La relación y convivencia con el alcohol y el alcohólico se hace insoportable, convirtiéndose en un lastre emocional insalvable si no se toman las medidas necesarias. El tratamiento de esta enfermedad es fundamental para todos.

¿Se puede superar la adicción al alcohol sin tratamiento?

«La adicción es la enfermedad de la mentira, el engaño y la manipulación». El adicto al alcohol se miente y se manipula primero así mismo para tratar de convencerse de que controla el consumo, que no depende de la sustancia, que puede dejarlo cuando quiera, que no tiene ningún problema de consumo de alcohol. Dificilmente se puede dejar de ser  un adicto al alcohol sin realizar una terapia o tratamiento de adicciones para deshabituarse de su consumo. El alcohólico es dependiente de esta sustancia, y por tanto, no tiene control sobre sus impulsos más primarios, su deseo irrefrenable por consumir bloquean su sano juicio, pierde la capacidad para discernir porque prioriza inconscientemente beber por encima de cualquier otra cosa. Sus mejores pensamientos le conducen a los peores lugares.