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De la diversión a la adicción, aprender a vivir

Qué es la cocaína y cómo se manifiesta su adicción?

La terapia para tratar y superar la adicción a la cocaína es fundamental para que el adicto pueda recuperar  tanto su vida y como su integridad como persona. La “cocaína” es un estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro. Es una droga que genera una rápida adicción. Secuestra la voluntad de la persona haciéndola dependiente de su consumo. Se conocen diferentes formas de consumir  esta sustancia: esnifada (vía nasal)  intravenosa, untada (sobre partes del cuerpo) y fumada…

Un 15% de los adictos a las drogas destrozan sus vidas, pero qué pasa con el 85% restante.

Déjame que te cuente una breve historia y te ponga en situación:

Javi, es un hombre de 45 años, empresario de exito y, apunto de saber lo que es pasar por la experiencia de un divorcio si no supera su adicción a la cocaína (aunque su orgullo no le deja mostrar su preocupación ante la amenaza de su mujer)

Su adicción a las drogas se remonta a la adolescencia pero, no fue él quien llamo a la consulta del terapeuta especialista en adicciones, si no su mujer (harta de escuchar las excusas de sus marido justificando su consumo).

Apunte del terapeuta: El 95% de las llamadas para pedir información e iniciar un programa de desintoxicación de adicciones o terapia para superar una adicción las realizan las parejas, seguidas de las madres de las personas adictas. El adicto se suele poner un marcha sólo si se ve realmente amenazado por un divorcio o por un ultimatum (te pongo las maletas en la calle si no solucionas tu problemas con las drogas)

Javi, una vez en consulta (acompañado en la primera sesión por su mujer) cuenta al terapeuta que le gustan las drogas,  las sensaciones que estas  le producen, y hace incapie en el hecho de que él a controlado su consumo y no el consumo de sustancias le ha controlado a él a lo largo de su vida ( parece que lo dice sintiéndose orgulloso de sí mismo)

Dice entonces que no tiene ningún problema en dejar de consumir cocaína para demostrarle a su mujer que no tiene ninguna adicción, que sólo es vicio (no quiere perderla por nada del mundo).

El tratamiento para superar su adicción a la cocaína se pone en marcha y parece que Javi al principio aguanta bien sus impulsos, sus deseos de consumir, pero el exceso de confianza en si mismo y la creencia de «yo controlo las drogas y no las drogas me controlan a mi» provocan que al mes de estar en terapia se produzca un consumo.

Javi oculta a su terapeuta en un primer momento que ha consumido, posteriormente se sincera (le da rabia reconocerlo) aunque cree que ha sido una recaida puntual.

A lo largo de la terapia va descubriendo (no sin resistencias) que no es tan fácil dejar de consumir como él pensaba, y que su consumo de drogas (y desde hace muchos años el consumo exclusivo de coca) no es simplemente por mera diversión, sino que oculta tras las sensaciones de placer sus inseguridades, miedos y necesidad de estimulos constantes para sentirse vivo.

Javi muestra claramente un aire de superioridad comparándose con otros adictos. Piensa que a él nunca le pasará lo que a otros consumidores de drogas (destrozar su vida). Su negocio va viento en popa, la relación con su familia es buena (no saben que consume drogas) y sus relaciones sociales son magníficas.

Se regodea, y dice «lo tengo todo en la vida para ser feliz» pero, también empieza a reconocer en terapia (porque no sólo está aprendiendo a decir «no» al consumo de cocaína sino que está creciendo como persona) que necesita sentirse vivo cada día, necesita la intensidad para sentirse bien, es adicto al trabajo, a los problemas (siempre apagando fuegos).

La necesidad de demostrarse y demostrar que puede conseguir todo lo que se proponga le conduce a una constante insatisfacción, nada le llena realmente, huye del aburrimiento como de la peste, necesita vivir al límite del estres y en permanente consumo de adrenalina.

La venda que Javi se había puesto para justificar su consumo a las drogas y a la cocaína se hacía pedacitos en cada sesión. La verdad a la que le enfrentaba su terapeuta dolía (y no poco).

El ego adicto de este hombre inquieto y muy orgulloso se vió golpeado por la realidad ¡sólo soy un adicto más! (todos los adictos se engañan para poder consumir).

Hoy por hoy Javi sigue creciendo como persona, aprendiendo a controlar su cerebro adicto cambiando hábitos, costumbres, creencias y valores en terapia de adicciones.

Su mujer le apoya en su recuperación, juntos descubren cómo vivir su relación de pareja y la vida de otra manera.

¿Qué efectos produce el  consumo de cocaína?

La cocaína provoca rapidamente un estado de  falsa alegría (en forma de euforia). La sensación de sentirse capaz de hacer cualquier cosa, es decir, «sentirse todo poderoso» «sentirse el rey» es habitual. Es una de las trampas a las que conduce el consumo de cocaína creer que se tiene  una mayor capacidad física y mental, entre otras erróneas percepciones.

Consecuencias del consumo de cocaína a medio plazo

La dependencia a la cocaína surge del sentimiento de haber creido encontrar la fórmula mágica para vivir sin preocupaciones, libre de sufrimiento, lleno de alegría y, todo ello sin esfuerzo (lo que parecía ser el estado ideal). Este estado de euforia va desapareciendo. Nuestra conducta adicta se va forjando con cada consumo. Nuestro paisaje personal se torna sombrío,  sumándose a el la irremediable y creciente dependencia al consumo de esta droga. Nos acercamos peligrosamente  a la adicción a la cocaina, que se manifiesta por medio de desequilibrios psico-emocionales y trastornos de la personalidad:

  • Obsesión
  • Psicosis
  • Paranoia
  • Pérdida de memoria
  • Falta de concentración
  • Trastornos obsesivos compulsivos

El adicto y la familia

La familia es un pilar fundamental en la recuperación del adicto pero, también, puede convertirse en cómplice de su adicción sin darse cuenta. La codependencia emocional está muy presente en las adicciones .  Los padres, la pareja, los hijos y los amigos del adicto…suelen desconocedores de esta enfermedad (el primero que la desconoce es el propio adicto) y por tanto, al igual que el adicto necesitan de asesoramiento, guía y apoyo psico-emocional para comprender cómo deben relacionarse con el familiar enfermo por adicción a la cocaina sin hacerse daño así mismos y sin dañar al propio adicto (sobreprotegiéndolo principalmente).

Coadicción, convivir con una adicción

La persona que convive con el adicto lo hace principalmente condicionada por el miedo, la confusión, la duda, el estrés, la ansiedad y el sentimiento de culpa. Estas emociones se instalan psicológicamente en el entorno familiar. La angustia ante la posibilidad de que el familiar adicto haga algo que sea irreversible (suicidio, sobredosis…) genera un estado de sufrimiento diario que conduce, las más de las veces, a ceder al chantaje, la manipulación y las amenazas del adicto. La desconfianza, la impotencia y la impaciencia unidas a la inexperiencia provoca una doble patología que es necesario tratar de forma personalizada con los diferentes miembros de la unidad familiar.  

¿Se puede superar la adicción a la cocaína sin tratamiento?

«La adicción es la enfermedad de la mentira, el engaño y la manipulación». El adicto a la cocaína se miente y se manipula primero así mismo para tratar de convencerse de que controla el consumo, que no depende de la sustancia, que puede dejarlo cuando quiera, que es más listo que la droga. No se da cuenta de que es la droga, la cocaína, la que lo controla a él. Dificilmente se puede dejar de ser  un adicto a la cocaína sin realizar una terapia o tratamiento de adicciones para deshabituarse de su consumo. El cocainómano es dependiente de esta sustancia, y por tanto, no tiene control sobre sus impulsos más primarios, su deseo irrefrenable por consumir bloquean su sano juicio, pierde la capacidad para discernir porque prioriza inconscientemente el consumo por encima de cualquier otra cosa. Sus mejores pensamientos le conducen a los peores lugares.